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Desde el lago hasta la mesa: la cocina de Yuriria que guarda memoria y territorio

cocina Yuriria

La cocina de Sara Nieto García es un homenaje vivo a Yuriria, a su lago y a la sabiduría heredada. Entre sabores tradicionales y respeto por la tierra, su propuesta rescata la identidad de una comunidad que se expresa a través del alimento.

La cocina tradicional es, ante todo, un relato de origen. En Yuriria, ese relato se cuenta a través de las manos y la voz de Sara Nieto García, cocinera que representa una manera de vivir profundamente ligada al lago, al campo y al aprovechamiento responsable de lo que la tierra ofrece. Sus platillos —filete de mojarra, mojarra dorada, charales, calabaza con dulce de mezquite y salsas de joconostle— reflejan una identidad construida desde el territorio y el respeto por la naturaleza.

Desde pequeña, Sara entendió que cocinar iba más allá de preparar alimentos. Su vocación nació al lado de su abuela, quien durante cinco décadas cocinó y vendió comida en el Mercado Juárez de Yuriria. De madrugada y hasta entrada la tarde, su abuela alimentó a trabajadores, viajeros y personas que buscaban un plato caliente como consuelo. Esa constancia marcó a Sara y definió su visión de la cocina como un acto de servicio, cuidado y comunidad.

Cocinar empieza en la tierra

Para Sara, el proceso culinario inicia mucho antes del fogón. Junto con su familia cultiva joconostle, nopales y tuna de tazajo, además de proteger los mezquites, árboles hoy amenazados por plagas y el abandono. Del fruto seco del mezquite rescata una tradición casi olvidada: la elaboración del dulce de mezquite, tal como lo hacía su abuela, reuniendo los frutos en costales para cocerlos y transformarlos con paciencia y tiempo.

Su cocina se rige por un principio sencillo, pero profundo: respetar lo tradicional y demostrar que no se necesita exceso para comer bien. “Con lo que hay alcanza”, resume Sara, una filosofía que prioriza el valor de los ingredientes locales y el uso consciente de los recursos, sin desperdicio ni artificios.

Saberes que se comparten

El camino como cocinera tradicional también le ha regalado el aprendizaje colectivo. En encuentros y festivales, Sara comparte saberes con otras cocineras, aprende de las mayores y dialoga con las más jóvenes. Para ella, la cocina es un intercambio constante donde todas enseñan y todas aprenden, fortaleciendo la memoria gastronómica del país.

Al pensar en el futuro, reconoce un reto personal: en su familia es la última generación de cocineras. Por ello, su anhelo es dejar un libro de recetas que conserve los saberes heredados y mantenga viva la memoria culinaria que recibió. Para Sara Nieto García, la cocina tradicional no solo alimenta: guarda historia, identidad y el trabajo silencioso de generaciones que siguen hablando a través del sabor.

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